El Zapatero Pobre Reflexion

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El Zapatero Pobre Reflexion

El Señor nos hizo ricos... Esta reflexión es hermosa y sirve para recordar la riqueza que de Él hemos recibido... Tantas bendiciones, cualidades, y c

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El Señor nos hizo ricos… Esta reflexión es hermosa y sirve para recordar la riqueza que de Él hemos recibido…
Tantas bendiciones, cualidades, y cada parte de nuestro cuerpo y de nuestro ser…
Escrita por el gran Facundo Cabral

“EL ZAPATERO POBRE”

Una vez El Señor se convirtió en un mendigo…, y al llegar a un pueblo fue con el zapatero, ya que sus sandalias estaban rotas y le dijo:

– Hijo, por favor podrías arreglarme mis sandalias, ya que no tengo dinero para comprarme otras.

Y el zapatero le respondió:
– Ya estoy cansado de que todos vengan a pedir y nadie venga a dar. Y El Señor (aún en forma de mendigo) le contesto:

– Si quieres…., Yo te puedo dar lo que tú necesitas para ser feliz…..

Pero el zapatero contestó:
– TÚ me podrías dar el millón de dolares que necesito para ser feliz….????

Entonces El Señor le dijo:
– Yo te puedo dar diez veces eso, pero a cambio de tus piernas……

Y el zapatero respondió:
– Y yo para que quiero 10 millones de dólares si no voy a poder caminar, no podré bailar ni montar bicicleta, tendría que usar una silla de ruedas. Ya no podré salir como antes con mi esposa y con mis hijos a pasear.

Y El Señor le dijo:
– Bueno, entonces te doy cien millones de dólares a cambio de tus manos….

Pero el zapatero contestó:
– Y de qué me servirían los cien millones de dólares, si ni siquiera voy a poder comer solo, necesitaré de alguien que me alimente y que me vista…, ¡no podré hacer mis necesidades más íntimas solo! y ya no podré acariciar a mi familia…..

Entonces, El Señor le dijo:
– Bueno, te doy mil millones de dólares a cambio de tus ojos…

A lo que el zapatero repuso:
– Y para qué querría yo mil millones de dólares, si ni siquiera voy a poder andar solo…, necesitaría depender de alguien que me guiara; además ya no vería a mis hijos crecer, ni vería más atardeceres……

Entonces, El Señor le dijo:
– ¡ay hijo…, hijo !. Qué fortuna tan grande tienes y ni siquiera te has dado cuenta.