Durante el verano, el mango es una de las frutas tropicales favoritas y de temporada en México. Además de refrescante, es económica y muy
Durante el verano, el mango es una de las frutas tropicales favoritas y de temporada en México.
Además de refrescante, es económica y muy fácil de encontrar en mercados y tianguis.
Se suele disfrutar en natural, en bebidas o como snack. Pero, tras disfrutar su jugosa pulpa, lo que siempre termina en la basura es su cáscara.
Y aunque siempre termina como desecho, tiene más beneficios de los que nos imaginamos.
La cáscara de mango contiene beneficios y nutrientes que pueden ayudar al cuerpo de forma natural.
Es comestible, pero su sabor puede no ser del agrado de todos, pues llega a ser amargo.
Sin embargo, si la sabes utilizar puede formar parte de varias recetas.
Existen otras cáscaras de frutas que también podrían sorprenderte por los beneficios que trae para la salud.
Además, incluirlas en tu alimentación ayuda a desperdiciar menos alimentos y aprovechar los alimentos de forma adecuada.
En lugar de tirarlas, podrías agregarlas a preparaciones sencillas. Aquí te contamos por qué vale la pena conservar las cáscaras de mango.
¿Qué beneficios tiene la cáscara del mango?
1. Alta en antioxidantes
La cáscara del mango contiene compuestos fenólicos y flavonoides que ayudan a combatir los radicales libres en el cuerpo.
Esto puede tener un impacto positivo en la prevención del envejecimiento celular y de enfermedades crónicas relacionadas con la oxidación, como la diabetes tipo 2 o problemas cardiovasculares.
2. Buena fuente de fibra
Así como la pulpa, la cáscara también contiene una cantidad importante de fibra, lo que ayuda a mejorar la digestión y a mantener el tránsito intestinal en equilibrio. Además, puede dar una sensación de saciedad útil si estás cuidando tu peso.
3. Tiene propiedades antimicrobianas
Algunos estudios han encontrado que ciertos extractos de la cáscara de mango pueden tener efectos antibacterianos y antifúngicos.
No es un medicamento, claro, pero podría reforzar de forma natural tu sistema inmune o ayudarte a prevenir pequeñas infecciones bucales, por ejemplo.
¿Cómo se puede consumir?
Lo más fácil es deshidratar la cáscara (al sol o en horno a temperatura baja), triturarla y usar el polvo en jugos, licuados o tés.
También puedes infusionarla entera en agua caliente, o incluso añadirla a preparaciones como mermeladas caseras.
Solo asegúrate de lavar muy bien el mango antes de usar la cáscara, sobre todo si no es orgánico.
Eso sí, no es recomendable para todas las personas. Algunas pueden ser alérgicas a la urushiol, una sustancia presente en la cáscara del mango que también se encuentra en la hiedra venenosa.
Si nunca la has probado, empieza con muy poca cantidad para descartar reacciones.
Fuente: Gastrolab.
Por: Karen Salgado.

