“Quitas a Don Ramón y se acaba el programa”. Carlos Villagrán, incluso inmerso en su inmenso ego, supo reconocer algo que Florinda Meza nunca
“Quitas a Don Ramón y se acaba el programa”. Carlos Villagrán, incluso inmerso en su inmenso ego, supo reconocer algo que Florinda Meza nunca aceptó: mucha de la magia de El Chavo del 8 se debía a la comicidad innata de Ramón Valdés.
Villagrán y Meza, antagónicos en la ficción sobre Gómez Bolaños, Sin querer queriendo, son clave para entender el inicio y fin de la amistad entre Ramón Valdés y Chespirito, un misterio que se espera que la serie finalmente resuelva.
Don Ramón, el único que superó el ingenio de ‘Chespirito’
Años antes del estreno de Sin querer queriendo, la hoy repudiada Florinda Meza dijo que Roberto Gómez Bolaños escribió cada personaje de El Chavo del 8 pensando en las virtudes y debilidades de cada actor. En el caso de Valdés, no se quebró la cabeza.
A inicios de los 70, tras coincidir en el programa Los Supergenios de la Mesa Cuadrada, Gómez Bolaños ideó un nuevo segmento cómico centrado en un niño huérfano. Reclutó a Ramón Valdés, a quien simplemente le pidió “ser él mismo”.
Bolaños, un genio para hacer comedia, solía decir que Ramón Valdés era el actor que más lo hacía reír, incluso por encima de su hermano Tin Tan y de Cantinflas.
Su admiración era tanta que Ramón Valdés era el único a quien le permitía improvisar. Fuera de sus ocurrencias, Bolaños era capaz de repetir varias veces una escena para apegarse totalmente a su guion.

Su salida, su breve regreso y un amargo distanciamiento
Como lo registran los episodios tres, cuatro y cinco de Sin querer queriendo, el programa especial de El Chavo del 8 en Acapulco, en 1978, marcó el inicio del ocaso del programa.
Irónicamente, mientras el capítulo es considerado el punto máximo del show, fuera de cámaras las tensiones entre el elenco eran insostenibles, principalmente por la evidente atracción entre Roberto Gómez Bolaños y Florinda Meza.
Su relación tuvo un impacto en gran parte del elenco. Las esquirlas fueron la salida de integrantes clave en el éxito de El Chavo del 8. Carlos Villagrán abandonó el programa para intentar brillar con luz propia en Venezuela.
Enrique Segoviano hizo lo mismo, aunque para tomar distancia de su fallido compromiso con Florinda Meza.
En 1979, Ramón Valdés dejó por una temporada el proyecto. Durante ese tiempo, se unió al programa Federrico, con el que Villagrán pretendía extender la popularidad de su personaje.
Producido y transmitido en Venezuela, el programa fue una copia de El Chavo del 8 que fracasó, pese al encanto de Ramón Valdés.
En 1981, Ramón Valdés volvió a la vecindad. El episodio era un guiño a la vida personal del actor. Tanto en la realidad como en la ficción, se había ausentado para probar suerte en otros lugares.
El capítulo tuvo la magia que se esfumó con su salida y la de Villagrán. Sin embargo, como la mayoría de las veces que se regresa al sitio donde alguna vez se fue feliz, las cosas habían cambiado.

En 1982, Valdés dejó definitivamente El Chavo del 8 por desacuerdos creativos con Florinda Meza, cuya injerencia en las decisiones creativas se consolidó a la par de su relación con Gómez Bolaños.
“Para mi papá, el dinero nunca fue tan importante. Para principios de los 80, ya tenían la relación amorosa Roberto con Florinda… Con esa libertad o permiso que ahora tenía, siendo la novia y luego la esposa del que escribía, tomaba iniciativas que a lo mejor alguien dice ‘no está mal’, pero pasándose de la raya, de que ahora era la directora, era la que decía ‘no’”, develó años después Esteban Valdés, hijo del histrión.
La salida de Ramón Valdés del programa coincidió con el inicio de una crisis personal: su batalla contra el cáncer.
Muerte de Ramón Valdés
Ramón Valdés era un fumador empedernido. A mediados de esa década, un fallido tratamiento oncológico derivó en una cirugía en la que su estómago fue reducido a una tercera parte para eliminar tumores. Fue tarde; el cáncer avanzó lentamente.
En 1988, Ramón Valdés volvió a trabajar con Carlos Villagrán en su enésimo intento por triunfar en la televisión con ¡Ah qué Kiko! Valdés participó en una temporada, la cual grabó mientras el cáncer hacía metástasis.
En febrero de ese año se estrenó un episodio donde Ramón Valdés se batía a duelo en un panteón. Una de las últimas escenas del actor adquiriría un sentido emotivo cinco meses después, según Carlos Villagrán.
“La última escena de Don Ramón era que Quico y otro se retaban para visitar un panteón, en la noche, para ver quién tenía más valor. Don Ramón lo sabe y va a buscar a Quico. Entra al panteón con el efecto de bruma y se pierde. Fue su última escena”, recordó.

Fricciones con Florinda Meza y la ausencia de ‘Chespirito’ en su funeral
Salvo con Florinda Meza, Ramón Valdés creó un lazo de amistad con el elenco de El Chavo del 8; sin embargo, no todos estuvieron en su sepelio.
María Antonieta de las Nieves, quien era vista como una hija en la vida real por Valdés, estaba de gira en Perú, mismo caso que Villagrán, quien públicamente ha dicho que pudo despedirse de él en el hospital.
Roberto Gómez Bolaños argumentó no estar en México. No obstante, extraoficialmente se dijo que Florinda Meza persuadió a Bolaños de no asistir. Aunque no hay registros, medios en los años 90 afirmaban que, off the record, Chespirito admitió vivir arrepentido.
En las pocas entrevistas en las que Bolaños hacía referencia a Ramón Valdés, se centraba en destacar sus virtudes actorales y su humildad.

El ‘chambitas’ que prefirió renunciar al éxito
En Con permisito dijo Monchito, libro escrito por su hijo Esteban Valdés, el actor es definido como un hombre humilde que era la misma persona dentro y fuera de pantalla.
“Antes de que llegara la fama y tuviera dinero, trabajaba como cualquier ser humano, no en un solo trabajo, a veces dos o tres. Se inventaba todo lo que podía porque tenía cualidades para diferentes oficios.
A veces no había qué comer o había muy poco. A veces no había para pagar la renta y teníamos que irnos a otra casa o, muchas veces, a la casa de mi abuela”, recordó.
Esteban Valdés indicó que, a diferencia de María Antonieta de las Nieves y Carlos Villagrán, su padre siempre tuvo libertad de interpretar a Don Ramón debido a que Roberto Gómez Bolaños reconocía que era el único personaje de su universo que no salió de su imaginación.
Aunque su distanciamiento quedó registrado por la ausencia de Chespirito del funeral de Ramón Valdés, los verdaderos motivos de su ruptura siguen siendo un misterio que los seguidores de El Chavo del 8 esperan descubrir en los dos últimos episodios de Sin querer queriendo.
Fuente: Infobae.
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