Entrenar con el estómago vacío es una práctica que ha ganado miles de adeptos, desde atletas de élite hasta entusiastas del gimnasio que bus
Entrenar con el estómago vacío es una práctica que ha ganado miles de adeptos, desde atletas de élite hasta entusiastas del gimnasio que buscan maximizar la quema de grasa.
La premisa parece lógica: si el cuerpo no tiene energía proveniente de una comida reciente, se verá obligado a utilizar sus reservas acumuladas.
Sin embargo, lo que sucede dentro de nuestro sistema cuando nos movemos sin haber ingerido alimento es un proceso fisiológico complejo que no es apto para todos ni para cualquier tipo de ejercicio.
Cuando despertamos, nuestros niveles de insulina están en el punto más bajo y nuestras reservas de glucógeno (la energía rápida almacenada en los músculos y el hígado) han disminuido tras el ayuno nocturno.
En este escenario, el cuerpo entra en un estado metabólico particular donde la “oxidación de grasas” se vuelve el protagonista.
Pero, ¿a qué costo? La respuesta depende de la intensidad, la duración del ejercicio y, sobre todo, de cómo esté adaptado tu cuerpo a este hábito.
Entrenar con el estómago vacío es una práctica que ha ganado miles de adeptos, desde atletas de élite hasta entusiastas del gimnasio que buscan maximizar la quema de grasa.
La premisa parece lógica: si el cuerpo no tiene energía proveniente de una comida reciente, se verá obligado a utilizar sus reservas acumuladas.
Sin embargo, lo que sucede dentro de nuestro sistema cuando nos movemos sin haber ingerido alimento es un proceso fisiológico complejo que no es apto para todos ni para cualquier tipo de ejercicio.
Cuando despertamos, nuestros niveles de insulina están en el punto más bajo y nuestras reservas de glucógeno (la energía rápida almacenada en los músculos y el hígado) han disminuido tras el ayuno nocturno.
En este escenario, el cuerpo entra en un estado metabólico particular donde la “oxidación de grasas” se vuelve el protagonista.
Pero, ¿a qué costo? La respuesta depende de la intensidad, la duración del ejercicio y, sobre todo, de cómo esté adaptado tu cuerpo a este hábito.
Fuente: Gastrolab.
Por: Fabiana Rincci.

