El senador Flávio Bolsonaro recibió el respaldo de la mayoría de los directorios regionales del Movimiento Democrático Brasileño (MDB) para la
El senador Flávio Bolsonaro recibió el respaldo de la mayoría de los directorios regionales del Movimiento Democrático Brasileño (MDB) para la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil, prevista para el domingo 25 de octubre, frente al presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
La formación, que mantuvo una posición neutral en la primera vuelta, quedó dividida para la definición electoral. Diecisiete de sus directorios regionales anunciaron apoyo al candidato de derecha, mientras que los otros 10 optaron por Lula, que busca la reelección.
El presidente del MDB, Baleia Rossi, comunicó la decisión durante un acto con Bolsonaro y dirigentes que respaldan su candidatura, entre ellos el alcalde de San Pablo, Ricardo Nunes, integrante de la fuerza centrista. Según Rossi, el apoyo al hijo del ex presidente Jair Bolsonaro quedó sujeto a “la defensa incondicional de nuestra democracia, un esfuerzo por la pacificación nacional y la responsabilidad con las cuentas públicas”.
Los directorios del MDB de San Pablo, Río de Janeiro, Minas Gerais, Brasilia, Río Grande del Sur, Santa Catarina, Paraná, Río Grande del Norte, Mato Grosso, Goiás, Amapá, Acre, Tocantins, Roraima, Espíritu Santo, Mato Grosso del Sur y Sergipe se incorporaron a la campaña de Bolsonaro.
En esos estados reside más del 75% de la población brasileña y se encuentran algunas de las economías de mayor peso del país. Los directorios de Amazonas, Alagoas, Bahía, Ceará, Maranhão, Pará, Pernambuco, Piauí, Paraíba y Rondonia respaldaron a Lula mediante una declaración separada.
El MDB ocupa actualmente la segunda bancada más numerosa del Senado, con nueve escaños, y la sexta en la Cámara de Diputados, con 38 representantes. La agrupación lideró el proceso de redemocratización tras la dictadura militar de 1964 a 1985 y tuvo un papel decisivo en la gobernabilidad de administraciones de distintos signos políticos.
El partido de los ex presidentes José Sarney, Itamar Franco y Michel Temer integra hoy la coalición oficialista de Lula, pero parte de su estructura territorial se inclinó por el senador del Partido Liberal.
Flávio Bolsonaro obtuvo el 47% de los votos en la primera vuelta, frente al 45% de Lula. Un sondeo de Datafolha difundido tras esos comicios le asignó el 52% de las intenciones de voto, contra el 48% del mandatario, según el recuento de votos válidos.
El candidato de derecha también sumó después de la primera vuelta el respaldo de Republicanos, Progresistas, Unión Brasil, Podemos y Novo, además de candidatos derrotados, entre ellos el psiquiatra y escritor Augusto Cury. Lula recibió el apoyo de pequeñas agrupaciones de izquierda que presentaron postulantes propios en la primera ronda.
Durante un encuentro organizado por asociaciones empresariales el martes, Flávio Bolsonaro pidió el voto para “proteger” al Tribunal Supremo de Justicia de Brasil y afirmó que la segunda vuelta del 25 de octubre definirá el rumbo del país durante las próximas décadas. “Entiendan que vamos a decidir dentro de doce días los próximos treinta, cuarenta años de nuestro país. Ya me dieron (el control de) el Congreso. Ahora denme la oportunidad de proteger al Tribunal Supremo”, dijo el senador durante .
El aspirante del Partido Liberal (PL) sostuvo que, en caso de llegar a la Presidencia, designará “por lo menos cinco” magistrados para el Supremo. La cifra supera en uno el número de vacantes previstas por las jubilaciones de los actuales integrantes de la corte. La declaración aludió a la eventual destitución de jueces, una propuesta del PL. El partido controlará un tercio del Senado en la próxima legislatura, cámara con facultades para separar a los magistrados de sus cargos. El PL apunta en especial contra Alexandre de Moraes, juez que instruyó el proceso que concluyó con la condena a prisión del ex presidente Jair Bolsonaro por golpismo. El magistrado también enfrenta sospechas de corrupción.
Flávio Bolsonaro cuestionó además al juez Flávio Dino, quien ocupó el Ministerio de Justicia durante el Gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva antes de incorporarse al Supremo.
Por otra parte, el hijo mayor de Jair Bolsonaro vinculó al Gobierno de Lula con corrupción, endeudamiento, gasto público, feminicidios y “violencia generalizada”. Ante los empresarios, prometió reducir impuestos, gasto estatal y burocracia, además de impulsar medidas para reforzar la seguridad jurídica.
Bolsonaro también anticipó que declarará “la guerra” a las bandas de narcotraficantes desde enero. Mencionó su plan para construir prisiones de máxima seguridad y promover la castración química de violadores. “Los que creen que soy radical en seguridad pública, no han visto nada (…) Creo que lo de El Salvador se queda corto”, afirmó el candidato.
Fuente: Infobae.
Con información de EFE.

