Cuando se trata de lograr un buen descanso, cenar apropiadamente toma un rol fundamental. Lo que comemos, cuánto comemos y hasta el horar
Cuando se trata de lograr un buen descanso, cenar apropiadamente toma un rol fundamental.
Lo que comemos, cuánto comemos y hasta el horario en el que consumimos nuestros alimentos puede influir directamente en la calidad de nuestro sueño y en cómo nos sentimos cuando despertamos al día siguiente.
Elegir de forma incorrecta nuestra cena suele traducirse en insomnio, pesadez o despertar a medianoche.
Durante el descanso, el cuerpo entra en un proceso de recuperación, por lo que necesita alimentos que sean sencillos para el sistema digestivo y que no estimulen en exceso nuestro sistema nervioso.
Cenar de forma consciente nos puede ayudar a que el cuerpo trabaje a buen ritmo y favorecerá un sueño más profundo y reparador, pero para ello hay algunos consejos y hábitos que debes tomar en cuenta a la hora de cenar.
Adoptar pequeños cambios en nuestra rutina de la cena y el descanso puede marcar una gran diferencia en cómo dormimos. No se trata de dejar de comer o recurrir a alimentos que no son agradables, sino todo lo contrario: debes tomar un enfoque que escuche a tu cuerpo y priorizar alimentos y rutinas que favorezcan la relajación del organismo antes de conciliar el sueño.
Aquí te decimos algunos cambios que puedes poner en práctica fácilmente para lograrlo con éxito.

Los alimentos pesados y ricos en grasa pueden alterar tu calidad del sueño. Foto: Pexels / Ilustrativa.
Evita cenar muy tarde
Cenar justo antes de que vayas a dormir puede dificultar el proceso de digestión y provocar problemas como acidez, inflamación o sensación de pesadez. Lo mejor es cenar al menos dos o tres horas antes de que vayas a la cama, así tu cuerpo tiene el tiempo adecuado para procesar los alimentos y prepararse para el descanso.
Reduce alimentos ultraprocesados y pesados
Si tu cena incluye muchos alimentos ricos en grasa, azúcares o ultraprocesados, puede alterar tu sueño y provocar que te despiertes durante la madrugada. Por eso, lo mejor es optar por preparaciones ligeras, dándole prioridad a verduras, proteínas magras y carbohidratos complejos. Esto ayuda a mantener estables tus niveles de energía y favorece un descanso continuo, así como un sueño profundo.
Modera el consumo de estimulantes
Para muchas personas, consumir una taza de café o té negro antes de dormir es la norma; sin embargo, estos estimulantes, junto con otros alimentos como los refrescos o el chocolate, pueden interferir con el sueño incluso horas después de haberlos consumido si los incluimos en nuestra rutina nocturna. Por lo recomendable es evitarlos a la hora de la cena y elegir bebidas relajantes como infusiones o agua.
Cuida las porciones
Cenar en exceso o incluir porciones muy abundantes puede generar malestar y afectar tu descanso, y lo mismo sucede si comes de forma apresurada. En este caso, lo mejor es servirte porciones moderadas y comer con calma, sin distracciones, tomándote el tiempo para consumir tus alimentos despacio. Así, tu cuerpo puede reconocer la saciedad fácilmente y ayudas a que la digestión sea más eficiente, lo que prepara al cuerpo para dormir mejor.
Fuente: Gastrolab.
Por: Rafael Maldonado.

