El consumo excesivo de bebidas azucaradas no solo afecta la salud física, también tiene repercusiones en la mente y las emociones. Aunque
El consumo excesivo de bebidas azucaradas no solo afecta la salud física, también tiene repercusiones en la mente y las emociones.
Aunque suelen percibirse como un antojo inofensivo, estas bebidas pueden modificar el comportamiento, aumentar la irritabilidad y, a largo plazo, incrementar el riesgo de trastornos como la ansiedad y la depresión.
En México, el consumo de refrescos y jugos industrializados forma parte de los hábitos cotidianos de muchas familias (tanta es su influencia que cuando llegas a una casa ajena de visita, la primera pregunta suele ser “¿Te sirvo un vaso de refresco”?), lo que ha generado un problema de salud pública que no se limita al sobrepeso o la diabetes.
Diversos estudios han señalado que el azúcar en exceso impacta directamente en el cerebro, alterando los niveles de energía y el estado de ánimo de quienes las consumen con frecuencia.
Por ello, especialistas en salud destacan la importancia de moderar el consumo de bebidas azucaradas, especialmente en niños y adolescentes.
Este grupo es más vulnerable a desarrollar el hábito, ya sea por el ejemplo en casa, la publicidad que las asocia con modernidad y estatus social, o el fácil acceso a estos productos.

Foto: Captura de Pantalla de YouTube: Claudia Sheinbaum Pardo.
¿Qué efectos tienen las bebidas azucaradas en el estado de ánimo?
Cambios en el estado de ánimo, el azúcar genera picos y caídas rápidas de glucosa en la sangre.
Primero, provoca una subida que se traduce en energía momentánea y sensación de euforia; sin embargo, al poco tiempo llega una caída brusca que deriva en fatiga, irritabilidad y antojos recurrentes.
Este ciclo constante genera un desequilibrio emocional difícil de manejar, sobre todo en quienes consumen grandes cantidades de estos productos diariamente.
El impacto en la familia
De acuerdo con datos de la Secretaría de Salud, los niños menores de 2 años tienen casi el doble de probabilidad de consumir bebidas azucaradas si los adultos de su hogar lo hacen de manera regular.
Además, los adolescentes que crecen en hogares con este patrón presentan hasta 9 veces más probabilidades de consumirlas, heredando así un mal hábito que afecta su bienestar presente y futuro.
Riesgo de depresión y ansiedad
El impacto no termina ahí. Investigaciones citadas por la Secretaría de Salud muestran que las personas que consumen cuatro o más bebidas azucaradas al día tienen entre un 30% y 40% más riesgo de desarrollar depresión y ansiedad.
Estos padecimientos afectan la calidad de vida, las relaciones personales y el rendimiento académico o laboral, lo que convierte al consumo de refrescos y jugos endulzados en un problema más profundo de lo que se piensa.
Fuente: Gastrolab.
Por: Alfredo Fragoso.

