Cuando se trata de la salud del corazón o el buen estado de otros elementos de nuestro cuerpo, como los huesos, una buena alimentación y la
Cuando se trata de la salud del corazón o el buen estado de otros elementos de nuestro cuerpo, como los huesos, una buena alimentación y la actividad física son claves, pero también hay un nutriente muy especial que muchas veces puede pasar desapercibido y que puede ayudarnos justo con estos dos elementos del organismo, además de otros.
Se trata de la vitamina D3, que participa en funciones muy importantes de nuestra salud y juega un papel esencial en la protección vascular, como en el mantenimiento de la densidad ósea.
Por todo esto, mantener niveles adecuados de esta vitamina puede ser una gran diferencia en el bienestar diario, y es que la vitamina D3 ayuda a que el calcio se absorba correctamente en el cuerpo y eso puede prevenir problemas como la osteoporosis.
Sumado a esto, hay muchos estudios que han relacionado a esta vitamina con un menor riesgo de sufrir enfermedades cardíacas, ya que participa en el buen funcionamiento del sistema cardiovascular y el equilibrio de algunos procesos inflamatorios.
No obstante, a pesar de su gran importancia, es muy común que lleguemos a presentar niveles bajos de vitamina D sin saberlo.
Esto se debe a que no siempre obtenemos esta vitamina a través de la alimentación y, aunque también se puede generar solo con la exposición al sol, no siempre se produce lo necesario.
Por eso vale la pena saber cómo asegurar una buena dosis sin poner en riesgo tu salud.

Los suplementos solo deben tomarse bajo recomendación del doctor. Foto: Pexels / Ilustrativa.
Cómo conseguir vitamina D3 para nuestro organismo
La forma más fácil de obtener vitamina D3, y la más natural, es simplemente exponiéndote al sol.
Con 10 a 20 minutos de sol directo al día, antes del mediodía y sin excederte para evitar daños en la piel, nuestro cuerpo puede llegar a producir una gran parte de la vitamina que necesita.
Aun así, hay muchos factores que pueden influir en esto, como el clima, la contaminación, el uso de bloqueador y, por supuesto, pasar mucho tiempo en interiores.
La vitamina D3 también se puede obtener a través de algunos alimentos. Los más ricos en este nutriente son el salmón, la yema de huevo, el hígado, el atún y otros productos fortificados que solemos encontrar en el mercado, como algunas leches o cereales.
No siempre aportan la cantidad total recomendada por sí solos, pero ayudan a complementar lo que el cuerpo produce de forma natural.
En el mercado también existen suplementos que te ayudan a alcanzar la cantidad necesaria de esta vitamina, pero estos siempre deben consumirse bajo recomendación médica y con la guía de un profesional.
Consumir vitamina D3 en exceso puede llegar a provocar un desbalance en el organismo y generar complicaciones como daño renal o alteraciones en los niveles de calcio.
Por eso, siempre debes acudir a los suplementos solo cuando el doctor te lo indique.
Fuente: Gastrolab.
Por: Rafael Maldonado.

