El jugo de pera, elaborado a partir de la misma Pyrus communis, ha sido valorado principalmente por su sabor suave y su aporte en hidratación.
El jugo de pera, elaborado a partir de la misma Pyrus communis, ha sido valorado principalmente por su sabor suave y su aporte en hidratación.
Sin embargo, también puede integrarse en planes alimentarios orientados al fortalecimiento de los huesos y articulaciones.
Su composición nutricional lo convierte en un aliado complementario para mantener la salud de huesos y articulaciones; especialmente, en etapas de crecimiento, envejecimiento o recuperación de lesiones.
¿Cómo puede beneficiar a los huesos y las articulaciones?
El sistema óseo requiere un aporte constante de nutrientes que favorezcan la mineralización, la formación del colágeno y la regeneración del tejido conectivo.
Aunque el jugo de pera no sustituye fuentes más concentradas de calcio o vitamina D, sí aporta micronutrientes que desempeñan funciones importantes, tales como las siguientes:
-Vitamina K: participa en la activación de proteínas como la osteocalcina, fundamentales para la fijación del calcio en el tejido óseo. Una ingesta adecuada se asocia con mayor densidad mineral ósea y menor riesgo de fracturas.
-Vitamina C: interviene directamente en la síntesis de colágeno, esencial para la flexibilidad articular y la integridad del tejido conectivo.
-Potasio: contribuye al equilibrio del pH corporal y reduce la pérdida de calcio urinario.
-Ácido fólico: favorece los procesos de regeneración celular y reparación de tejidos.
-Flavonoides: compuestos antioxidantes presentes en la pera, como la quercetina, pueden ayudar a reducir procesos inflamatorios articulares.

¿Cómo preparar el jugo de pera?
Una opción sencilla y natural que no requiere aditivos ni azúcares añadidos:
1 Lavar bien dos peras maduras.
2 Cortar en trozos, retirando semillas.
3 Licuar con un vaso de agua (opcional, para aligerar la textura).
4 No colar, para conservar la fibra natural.

¿Cuándo es recomendable tomarlo?
Se sugiere consumir esta bebida natural por las mañanas. Preferentemente, en ayunas o como parte del desayuno.
Esto puede favorecer una mejor absorción de sus nutrientes y contribuir a la hidratación temprana del día.
También puede tomarse entre comidas como una opción natural y ligera. No se recomienda utilizarlo como sustituto de una comida principal, ya que no aporta cantidades suficientes de proteínas ni grasas saludables.
Indicaciones negativas a tomar en cuenta
Aunque se trata de una bebida natural y segura para la mayoría de las personas, su contenido en azúcares naturales puede representar una limitación para personas con intolerancia a la fructosa o diabetes.
En casos de síndrome de intestino irritable, el contenido fermentable puede provocar malestar digestivo. Así mismo, quienes siguen dietas controladas en potasio ―pacientes con enfermedad renal― deben consultar a un profesional de salud antes de consumirlo de forma regular.
Fuente: Infobae.
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