Cuando hablamos de salud del organismo en general, uno de los pilares más importantes para el bienestar es la alimentación, ya que a través de
Cuando hablamos de salud del organismo en general, uno de los pilares más importantes para el bienestar es la alimentación, ya que a través de lo que comemos nuestro cuerpo puede obtener la energía y los nutrientes necesarios para que nuestros sistemas funcionen adecuadamente.
Con la dieta correcta favorecemos el estado del corazón, el cerebro, el sistema digestivo, el sistema inmune y hasta el estado de ánimo, entre muchos otros factores de salud más. Por eso, los hábitos que tenemos al alimentarnos tienen un impacto mucho mayor de lo que te imaginas, y aquí te hablamos de ello.
No obstante, es muy común que dentro de nuestros hábitos haya algunas conductas que aparentan ser inofensivas, pero que en realidad pueden traernos problemas de salud importantes, mismas que podemos pasar por alto porque no generan consecuencias de manera inmediata, pero que es importante revisar con atención.
Aquí te explicamos cuáles son las más usuales. Comer con mucha prisa o saltarte una comida puede parecer algo poco relevante si ocurre de forma ocasional, pero si se incurre en estos hábitos frecuentemente podemos llegar a sufrir de deficiencias nutricionales, problemas digestivos o incluso aumentar el riesgo de desarrollar ciertas enfermedades con el paso del tiempo.
Sumado a esto, también es necesario entender que la alimentación saludable no debe convertirse en un motivo de estrés u obsesión, ya que esto también puede traer consecuencias poco favorables.
Si un día no pudiste desayunar porque se presentó una emergencia, comes muy rápido por tener un poco de prisa o tu alimentación no fue exactamente la mejor durante la hora de la comida, no significa que tu salud se vaya a deteriorar de forma automática.
Lo que es importante realmente es lo que haces de forma constante, por eso procurar mantener buenos hábitos la mayor parte del tiempo es la mejor estrategia para cuidar de tu salud, y eso incluye tu alimentación.
Llevar una dieta poco variada también puede afectar tu salud. — Pexels / Ilustrativa.
Comer apresuradamente
Si comes con demasiada rapidez o no te tomas el tiempo necesario para masticar correctamente tus alimentos, el cerebro tendrá menos tiempo para recibir y procesar las señales de saciedad, favoreciendo el consumo excesivo de alimentos. Además, tu sistema digestivo puede llegar a trabajar más, provocando una sensación de pesadez, gases o indigestión, e incluso hay algunos nutrientes que no serán aprovechados de manera eficiente al digerirse. Por eso, tomar unos minutos para masticar bien cada bocado te ayudará a mejorar la digestión y podrás disfrutar más de tus alimentos.
Alimentación poco variada o desbalanceada
Un ejemplo claro de esto es no incluir suficiente fibra en tu día de forma constante. Consumir siempre los mismos alimentos y dejar de lado grupos alimenticios importantes, como las frutas, las verduras, las legumbres o los cereales integrales, puede hacer que tu organismo no tenga todos los nutrientes necesarios para sus funciones. Especialmente, una baja ingesta de fibra favorece problemas como el estreñimiento y afecta la microbiota intestinal; también llega a dificultar el control del colesterol y la glucosa en la sangre. Al darle variedad a tu alimentación obtienes un amplio grupo de vitaminas, minerales, proteínas, grasas saludables y carbohidratos en cantidades equilibradas, lo que mantiene tu cuerpo funcionando correctamente.
Saltarte comidas
Pasar demasiado tiempo sin comer o evitar todo un horario de alimentación de forma recurrente provocará cambios importantes en tu salud. Se generará una mayor sensación de hambre, los niveles de glucosa en la sangre se van a ver afectados y, además, es muy probable que llegues a consumir porciones más grandes de alimentos o que incurras en el consumo de productos con alto contenido de azúcar y grasa para que tu cuerpo pueda suplir esa falta de energía que sucede al no alimentar correctamente tu organismo. De esta manera también se altera el metabolismo y el funcionamiento de algunos órganos, sobre todo si además lo que consumes es una alimentación de baja calidad. Lo ideal es mantener ciertos horarios de comida que se adapten a tu estilo de vida y cubran tus necesidades nutrimentales.
Suplementarse sin guía profesional
Hay muchas personas que recurren a suplementos de venta libre o productos naturales para complementar la alimentación, creyendo que se pueden consumir sin riesgos. No obstante, cada cuerpo es diferente y es posible que muchos de estos productos interactúen de manera diferente con tu organismo, sobre todo si estás bajo ciertos medicamentos o tratamientos médicos. Al no poner atención en esto, se pueden agravar enfermedades existentes o provocar efectos secundarios inesperados. Incluso hay suplementos que resultan innecesarios si es que no tienes una deficiencia comprobada. Por eso es importante que, antes de incorporar cualquier remedio o suplemento a tu rutina, consultes con un profesional de la salud para que valore y diagnostique si realmente es necesario que tomes este tipo de productos.
Fuente: Gastrolab.
Por: Rafael Maldonado.

