La avena es uno de los cereales más completos que existen, según los especialistas se considera u "superalimento", que además tiene gran ver
La avena es uno de los cereales más completos que existen, según los especialistas se considera u “superalimento”, que además tiene gran versatilidad al comerse cruda, remojada o cocida, lo que ha generado dudas sobre cuál es la forma más adecuada de consumirla según cada persona.
Aunque muchas personas optan por la avena cruda o “overnight oats” por practicidad, no todos los organismos la procesan de la misma manera, pues factores como la digestión, la edad o ciertas condiciones de salud influyen en cómo el cuerpo aprovecha mejor este cereal.
Por esta razón, especialistas y nutricionistas suelen recomendar cocinar la avena en algunos casos específicos, ya que el calor modifica su estructura y facilita la absorción de nutrientes, por lo que aquí podrás saber quiénes deberían cocinar este alimento antes de comer y por qué.

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Personas que deberían cocinar la avena antes de consumirla
Las personas con digestión sensible o que suelen presentar inflamación abdominal pueden beneficiarse al consumir avena cocida luego de que el proceso de cocción ayuda a descomponer parte de la fibra, lo que reduce la probabilidad de gases o malestar estomacal.
Quienes padecen problemas gastrointestinales, como colon irritable o gastritis, también suelen tolerar mejor la avena “caliente”, esto porque al cocinarla, se suaviza su textura y se vuelve más fácil de digerir, disminuyendo la irritación en el sistema digestivo.
Asimismo, los especialistas recomiendan que en el caso de niños pequeños y adultos mayores, la versión cocida resulta más adecuada, ya que requiere menos esfuerzo digestivo y facilita la masticación. Además, permite una mejor asimilación de minerales como el hierro y el magnesio.
Para cocinarla, basta con colocar una porción del cereal por dos partes de agua o leche en una olla, llevar a fuego medio y mover constantemente para evitar que se pegue, cuando comience a hervir, se baja el fuego y se deja cocinar entre 5 y 10 minutos, hasta que las hojuelas se hidraten y la mezcla espese. Al final, se puede endulzar o añadir fruta, semillas o especias según el gusto.
Aunque la avena cruda o remojada puede ser una opción práctica, no es ideal para todos y cocinarla antes de consumirla ofrece ventajas digestivas y nutricionales para ciertos grupos, convirtiéndola en una alternativa más amable para el organismo y adaptable a distintas necesidades.
Fuente: Gastrolab.
Por: Daniela Hernández.

