Emma Coronel Aispuro pasó la Navidad de 2015 junto a Joaquín “El Chapo” Guzmán y sus hijas, en una cena con amigos que terminó con fuegos arti
Emma Coronel Aispuro pasó la Navidad de 2015 junto a Joaquín “El Chapo” Guzmán y sus hijas, en una cena con amigos que terminó con fuegos artificiales. Esa fue la última vez que lo vio en libertad. Menos de dos semanas después, el 8 de enero de 2016, fuerzas especiales de la Semar irrumpieron en un inmueble de Los Mochis, Sinaloa. El capo huyó por el drenaje de la ciudad, pero fue capturado minutos más tarde sobre la carretera.
Ese día, que Coronel vivió desde lejos y que describió en el documental Married to El Chapo: Emma Coronel Speaks de la cadena Oxygen True Crime, es la que Netflix reconstruye en la película La captura.
El filme llega a la plataforma cuando Guzmán Loera cumple su séptimo año recluido en ADX Florence, la prisión de máxima seguridad en Colorado donde purga cadena perpetua más 30 años por 26 delitos relacionados con narcotráfico, conspiración de asesinato y lavado de dinero.

La captura, dirigida por Chava Cartas y producida por Draco Films, reconstruye la Operación Cisne Negro desde un ángulo que pocas producciones sobre narcotráfico han tomado: el de los agentes que detuvieron al capo, no el del capo mismo.
Alfonso Herrera protagoniza la cinta como Arturo Carmona, uno de los dos policías federales que interceptaron por accidente el vehículo robado en el que huían Guzmán Loera y su escolta Jorge Iván “El Cholo” Gastélum tras escapar por el sistema de drenaje de Los Mochis. Noé Hernández interpreta al segundo agente, Héctor Rosales. El actor Héctor Kotsifakis da vida a El Chapo.
“Cuando hablamos de historias que hablan de narcotráfico, siempre el ángulo es desde el lado del criminal”, dijo Herrera en entrevista con Carmen Aristegui. “Me parece muy valioso que esta historia sea desde el ángulo de los policías.”
La base de la película son las crónicas del periodista Héctor de Mauleón sobre la captura, publicadas en El Universal. El director Chava Cartas declaró a EFE: “Tuve una cruzada con mi productor, Francisco González Compeán, con quien desde hace ya años tenemos la misma ideología de poner en pantalla a héroes, porque nuestro país necesita héroes, y es que de repente nos olvidamos de que hay gente buena también.”
Durante las aproximadamente dos horas que los agentes esperaron refuerzos en el cuarto 51 del motel Doux, Guzmán Loera intentó comprar su libertad. Según el relato del oficial publicado en el sitio del gobierno de México bajo el título “El Tiburón”, el capo ofreció hasta 15 millones de pesos a cambio de que lo dejaran ir. El agente rechazó el soborno. “Hay quien me pregunta por qué no acepté el dinero que me daba. Para mí fue sencillo: aún con todo su dinero, lo vi sucio, mojado, venía del drenaje, maloliente. Y yo nunca me quería ver así”, escribió.

Días antes del operativo, Coronel compartió con su esposo lo que sería su último encuentro en libertad. “Habíamos estado mis hijas y yo con él tirando cohetes artificiales en una cena con otra amiga y su esposo, con su niña, y esa fue la última vez que lo vi”, relató en Married to El Chapo.
El 8 de enero de 2016, Coronel no estaba en Los Mochis. Se enteró de la tercera captura de su esposo por los medios de comunicación. Lo que describió en el documental no fue tristeza inmediata sino desorientación total.
“Son muchas emociones. Tristeza, estrés, molestia, preocupación. Creo que fue el siguiente día que yo iba manejando, estaba manejando en sentido contrario y fue un shock para mí cuando me di cuenta, y es como si de repente, a la vez de tanto estrés, en dónde estaba mi cabeza. Estaba en todas partes menos donde debería de estar”, narró.
Tras la tercera captura, Guzmán fue recluido en el Altiplano. La presión internacional aceleró la solicitud de extradición. Para Guzmán Loera, ese proceso era uno de sus mayores temores. Coronel lo describió así: “Llegaron como un día normal, le tocaron la puerta, le dijeron, ‘Cámbiate porque nos vamos’, sin saber a dónde. No se da cuenta hasta que está cruzando la frontera en un avión, pues que viene a Estados Unidos.”
Durante el juicio en Nueva York, Coronel asistió todos los días al tribunal para ver a su esposo. Fue en ese juicio donde el testigo Dámaso López reveló el papel que ella había tenido en la fuga del Altiplano en 2015: mensajera entre Guzmán y sus asociados, participante en reuniones de planeación, responsable de introducir un reloj con GPS escondido en comida para que los constructores del túnel localizaran el punto exacto bajo la celda, y pagadora de sobornos.
Coronel fue detenida en marzo de 2021 en el aeropuerto de Dulles, Virginia. Se declaró culpable de conspiración para traficar drogas, lavado de dinero y de haber ayudado a su esposo a evadir la justicia. En noviembre de 2021 fue sentenciada a tres años de prisión. Recuperó la libertad en septiembre de 2023 tras cumplir casi dos años de condena. Aún cumple su pena en libertad condicional.
Desde entonces no ha vuelto a tener contacto con Guzmán Loera. “No tengo ningún tipo de comunicación con él. No sé por qué no me han autorizado ni visita, ni llamada. Ya no lo volví a ver físicamente”, declaró en el documental.

Antes de la noche de Los Mochis hubo otra captura que Coronel no vivió desde lejos. El 22 de febrero de 2014, a las cuatro de la mañana, 65 elementos de la Marina irrumpieron en una habitación de hotel en Miramar, Mazatlán, donde ella dormía con sus hijas junto a Guzmán Loera.
La noche anterior, Guzmán la había mandado llamar. Días antes había escapado de un operativo en Culiacán. Coronel aceptó ir. “Me habló y me dijo, ‘Van a pasar por ti para que vengas a verme’. Joaquín quería ver a las niñas, me imagino que también quería verme a mí”, relató. Pensó que era imprudente moverse tan pronto, pero accedió.
Cuando los marinos tumbaron la puerta, Guzmán intentó refugiarse en el baño. Los federales apuntaron a Coronel con armas largas. “Yo creo que es el momento que más miedo he sentido porque también al lado estaban mis hijas. Entonces, de miedo a la muerte creo que fue en esos momentos”, dijo al ser cuestionada.
Guzmán escuchó lo que ocurría y salió. “Ya él escuchó que me estaban ya aventando con las armas, ya salió y dijo, ‘Ya, ya. Aquí estoy, aquí estoy’”, recordó Coronel. Tras el operativo la detuvieron junto con la niñera y la cocinera. “Nos tuvieron esposadas, vendadas de los ojos. Yo estaba muy estresada porque no estaban mis hijas conmigo. Esos momentos se te hacen una eternidad.”
Coronel, la niñera y la cocinera fueron liberadas cerca de las 10:00 de la noche. “Salimos todos a la calle buscando un taxi. Nadie tenía dinero. Convencí a un taxista de la calle, literal, que nos llevara. Le inventamos una historia, que nos habían asaltado”, relató en Married to El Chapo. El secretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong confirmó su liberación ese mismo día en entrevista con Radio Fórmula: “No tenían absolutamente nada que ver respecto a las acciones del delincuente y es entonces que se les dejó en libertad.”
Fuente: Infobae.
Por: Anayeli Tapia Sandoval.

