En las últimas semanas, una enfermedad intestinal causada por el parásito Cyclospora cayetanensis, presentada por miles de personas en Estad
En las últimas semanas, una enfermedad intestinal causada por el parásito Cyclospora cayetanensis, presentada por miles de personas en Estados Unidos, ha acaparado los titulares y ha llamado la atención de las autoridades sanitarias debido a que uno de los síntomas que puede provocar es la intensa diarrea acuosa.
Comúnmente, esta enfermedad ha sido apodada coloquialmente como “diarrea explosiva”, aunque su nombre médico es ciclosporiasis.
Aunque las investigaciones aún están en curso para determinar el origen exacto del brote, que ha afectado cerca de 1,644 casos confirmados, las autoridades han sido muy puntuales en señalar que algunas lechugas y verduras de hoja están entre los alimentos que son los principales sospechosos de portar el parásito que causa la enfermedad.
Aún no se ha identificado de forma definitiva un único producto responsable, pero estos casos nos recuerdan la importancia de manipular e higienizar correctamente los vegetales frescos antes de consumirlos.
Lavar y desinfectar adecuadamente alimentos como la lechuga antes de prepararlos es una de las medidas más sencillas y más efectivas para reducir el riesgo de microorganismos que pueden causar enfermedades transmitidas por los alimentos.
Si bien es cierto que no hay método casero que pueda garantizar por completo la eliminación de todos los parásitos o microorganismos, seguir buenas prácticas de higiene ayuda a que el riesgo sea menor y a llevar una alimentación más segura.
Recuerda: si presentas diarrea intensa, dolor abdominal o molestias digestivas persistentes, lo más recomendable es siempre acudir con un profesional de la salud para recibir tratamiento adecuado.

Este proceso se puede aplicar a todas tus verduras de hoja y vegetales. Foto: Pexels / Ilustrativa.
Cómo lavar y desinfectar la lechuga correctamente
De acuerdo con los expertos, para manejar correctamente la lechuga antes de incluirla en tus alimentos debes retirar las dos o tres hojas exteriores de la pieza como primer paso, ya que estas son las que estuvieron más expuestas al ambiente y al manejo durante el cultivo, el transporte y la venta.
Después debes separar las hojas restantes de tu lechuga y enjuagarlas una por una bajo un chorro de agua potable, procurando frotar la superficie de manera suave para retirar tierra y otros residuos sólidos.
No se recomienda usar jabón, productos de limpieza domésticos o detergentes sobre los vegetales. Este paso se puede hacer usando solo agua limpia.
Tras la limpieza inicial debes desinfectarlas utilizando soluciones formuladas específicamente para este propósito.
En el mercado encontrarás una amplia gama de desinfectantes a base de compuestos activos con yodo o plata coloidal.
Incluso se puede realizar un desinfectante en casa con ayuda de cloro comercial, pero es necesario calcular bien las medidas y seguir las instrucciones del fabricante para que el líquido cumpla su propósito desinfectante y puedas usarlo de manera segura.
Una vez que las hojas estén lavadas y desinfectadas, puedes escurrirlas, usar papel absorbente, un paño exclusivo para tus verduras o utilizar un centrifugador de ensaladas para secarlas.
Consejos extra
En este punto ya es posible consumir tus lechuga fresca y crudo de forma segura, pero si se trata de vegetales que puedan cocinarse, la recomendación es siempre optar por un proceso de cocción con calor, ya que esta es una medida adicional que reduce el riesgo de muchos microorganismos y parásitos que podrían llegar a estar presentes en los alimentos.
El lavado, la desinfección y la cocción son importantes, pero también hay otras medidas que pueden ayudarte a disminuir el riesgo de contagio. Por ejemplo, elige siempre piezas enteras en lugar de mezclas cortadas, lava bien todas tus frutas y verduras y evita la contaminación cruzada.
Fuente: Gastrolab.
Por: Rafael Maldonado.

