Las autoridades de Estados Unidos acusaron al ex dictador venezolano Nicolás Maduro de conspirar para torturar a sus propios ciudadanos con el
Las autoridades de Estados Unidos acusaron al ex dictador venezolano Nicolás Maduro de conspirar para torturar a sus propios ciudadanos con el fin de mantenerse en el poder. La nueva acusación, revelada este jueves, aumenta la presión sobre el líder autoritario derrocado, que ya enfrenta cargos por narcotráfico.
Maduro, quien previamente fue acusado de participar en una conspiración para enviar cocaína a Estados Unidos, ahora también enfrenta denuncias por violaciones a los derechos humanos durante su mandato como presidente de la nación sudamericana.
“Autorizó el uso de la tortura contra individuos específicos y supervisó un sistema diseñado para utilizar la tortura, la detención arbitraria y la violencia como medios de represión contra la oposición política”, señala la acusación revisada, que imputa por primera vez a Maduro y a su esposa, Cilia Flores, por conspiración para torturar.
Las denuncias incluyen descargas eléctricas, golpizas y asfixia por orden de Maduro.
Al afirmar que miles de venezolanos fueron “acosados, amenazados, arrestados, procesados, agredidos, torturados o asesinados” por personas que actuaban a instancias del Gobierno controlado por Maduro, la acusación sostiene que los abusos incluyeron descargas eléctricas, golpizas y asfixia. Según el documento, Maduro aprobó métodos de tortura y amenazó personalmente con matar al hijo de un detenido “como una forma de tortura psicológica”.
La agencia de noticias AP indicó que envió un mensaje en busca de comentarios al abogado de Maduro. Flores estaba en el tribunal para una audiencia previamente programada, donde su abogado dijo que aún no había tenido tiempo de revisar las nuevas acusaciones. Tanto Maduro como Flores permanecen detenidos en Nueva York desde principios de enero, cuando fuerzas estadounidenses los capturaron en su casa de Caracas durante una incursión nocturna.
Ambos se declararon inocentes en el caso de narcotráfico presentado hace años en Estados Unidos contra ellos y numerosos presuntos co-conspiradores. Ya enfrentaban la posibilidad de penas de prisión perpetua si eran condenados.
Maduro lleva años bajo investigación de la Corte Penal Internacional por presuntos crímenes de lesa humanidad vinculados con su represión contra opositores. Siempre negó haber cometido irregularidades.

La acusación revisada menciona en varias ocasiones la participación de la temida Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), dirigida durante muchos años por uno de los coacusados de Maduro, el general Hugo Carvajal. Carvajal rompió con Maduro hace años, se declaró culpable el año pasado de cargos de narcotráfico en Nueva York y se ofreció a testificar contra su antiguo jefe.
La acusación sostiene que entre las víctimas de tortura había tres ciudadanos estadounidenses, cuyos nombres no fueron incluidos en los documentos judiciales.
Uno de esos estadounidenses fue golpeado con puños, sometido a descargas eléctricas y obligado a comer su propio vómito durante ocho meses de encarcelamiento, según la acusación. Otro fue golpeado con tal brutalidad que necesitó una larga internación hospitalaria y le introdujeron un arma en la boca. Un tercero fue esposado, encapuchado y golpeado durante dos días, cada media hora, lo que le provocó una lesión ocular permanente, según el documento.
Maduro ignoró durante mucho tiempo las demandas presentadas en tribunales estadounidenses por ciudadanos de ese país que denunciaron haber sido golpeados mientras estaban detenidos en Venezuela.
Flores, por su parte, compareció este jueves ante el tribunal para que sus abogados pidieran a un juez que la liberara de prisión y la pusiera bajo arresto domiciliario debido a problemas cardíacos.
Sus abogados solicitaron que el caso fuera desestimado bajo el argumento de que cuentan con inmunidad como presidente y primera dama de un país extranjero.
Los abogados de Flores, de 69 años, también argumentaron que padece problemas médicos que no pueden ser tratados eficazmente en prisión y que, en cambio, podría ser autorizada a vivir bajo vigilancia las 24 horas en una residencia de Nueva York.
También señalaron que sufrió cicatrices permanentes cuando fue “arrojada contra una pared o una cómoda” durante la acción militar estadounidense que condujo a su captura.
Sus abogados aseguran que perdió 25 libras —11 kilogramos— mientras estuvo encarcelada en el Centro Metropolitano de Detención de Brooklyn y que le dijeron que podría necesitar una cirugía cardíaca. Añadieron que sufre “mareos persistentes, vértigo y falta de aire” y que podría haber padecido un infarto leve en julio.
Los fiscales se opusieron a la solicitud de libertad bajo fianza. En una presentación judicial, escribieron que Flores representaría un “riesgo extremo de fuga y un peligro para el público” si fuera liberada. También señalaron que fue trasladada desde la cárcel a un hospital local para recibir tratamiento cuando lo necesitó.
La administración del presidente Donald Trump defendió la incursión para capturar a Maduro como una “operación quirúrgica de cumplimiento de la ley”. Maduro se definió como un prisionero de guerra y calificó su captura como un secuestro.
Flores está acusada de participar junto con su esposo, Maduro, en una conspiración para importar cocaína. Maduro se desempeñó como presidente de Venezuela desde 2013 hasta su captura por fuerzas estadounidenses en enero.
Los abogados de Flores afirmaron que no representa un riesgo de fuga porque está “decidida a apoyar a su esposo con su presencia constante”.
Fuente: Infobae.
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