Integra a tu rutina nocturna un alimento ancestral rico en colágeno, ideal para reparar el sistema digestivo y mejorar el descanso. El
Integra a tu rutina nocturna un alimento ancestral rico en colágeno, ideal para reparar el sistema digestivo y mejorar el descanso.
El caldo de huesos se ha consolidado como un superalimento imprescindible en la nutrición moderna gracias a su densidad de nutrientes, aminoácidos y minerales. Aunque se puede consumir a cualquier hora del día, tomar una taza caliente durante la cena ofrece beneficios específicos que apoyan la regeneración corporal mientras duermes.
A diferencia de un caldo común, este requiere un tiempo prolongado de cocción a fuego lento para extraer el colágeno, la gelatina y las propiedades profundas de los tuétanos y cartílagos.
Cenar una taza tibia de caldo de huesos aporta glicina, un aminoácido que relaja el sistema nervioso y ayuda a conciliar el sueño. — TikTok @pablochagra / Especial.
Beneficios de cenar caldo de huesos
Mejora la calidad del sueño: Contiene glicina, un aminoácido que actúa como neurotransmisor inhibitorio en el sistema nervioso central, promoviendo un estado de relajación y facilitando un descanso profundo.
Repara la mucosa intestinal: El colágeno y la glutamina ayudan a sellar y reparar las paredes del tracto digestivo, reduciendo la inflamación, la acidez y la hinchazón abdominal durante la noche.
Digestión ligera e hidratación: Al ser una preparación líquida libre de carbohidratos pesados, no recarga el estómago antes de acostarte y aporta electrolitos esenciales como magnesio, sodio y potasio.
Fortalece articulaciones y piel: La gelatina extraída nutre el cartílago articular y favorece la producción natural de colágeno en la piel.
Ingredientes (para 3 a 4 litros)
1.5 a 2 kg de huesos variados (res, pollo o pavo, priorizando rodillas, patas, tuétano y nudillos por su alto contenido de colágeno).
2 cucharadas de vinagre de manzana (imprescindible para extraer los minerales de los huesos).
1 cebolla grande cortada en cuartos.
2 zanahorias cortadas en trozos gruesos.
2 varas de apio.
2 dientes de ajo enteros.
1 hoja de laurel y unas ramitas de tomillo o romero.
Agua purificada (cantidad suficiente para cubrir todo).
Sal de grano y pimienta negra en grano al gusto.
El vinagre de manzana es un ingrediente clave durante la preparación para lograr extraer los minerales y el colágeno de los huesos. — Canva.
Paso a paso para prepararlo en casa
1. Tostado inicial (opcional pero recomendado)
Coloca los huesos en una bandeja para horno y hornéalos a 200 °C durante 25 a 30 minutos hasta que estén dorados. Este paso intensifica sustancialmente el sabor y el color del caldo.
2. Reposo con vinagre de manzana
Pasa los huesos a una olla grande (o cúpula/olla de cocción lenta). Agrega agua fría hasta cubrir los huesos por completo y añade las 2 cucharadas de vinagre de manzana. Deja reposar sin encender el fuego durante 30 minutos.
3. Cocción a fuego muy bajo
Enciende el fuego. Una vez que comience a romper el hervor, reduce la llama al mínimo absoluto. Retira la espuma o impurezas que flotan en la superficie con una cuchara.
4. Tiempo de extracción prolongado
Agrega las verduras y las hierbas aromáticas. Tapa la olla parcialmente y cocina a fuego lento:
En olla convencional: De 12 a 24 horas.
En olla de cocción lenta (Slow Cooker): De 18 a 24 horas en temperatura baja.
En olla express/presión: De 2 a 3 horas a presión alta.
5. Colado y enfriado
Retira del fuego y deja entibiar. Pasa el caldo por un colador fino para descartar los restos sólidos de huesos y verduras. Distribuye en frascos de vidrio. Una vez frío, se formará una capa gelatinosa en la superficie que confirma la alta presencia de colágeno.
Fuente: Gastrolab.
Por: Fabiana Rincci.

