Las vísceras se pueden preparar en distintos platillos, sin embargo, como cualquier otro alimento deben consumirse con cierta precaución en gr
Las vísceras se pueden preparar en distintos platillos, sin embargo, como cualquier otro alimento deben consumirse con cierta precaución en grupos vulnerables.
El consumo de vísceras, conocido tradicionalmente como menudencias o casquería, ha dejado de ser una simple costumbre culinaria para convertirse en tema central de debate entre nutricionistas. Aunque piezas como el hígado o el corazón aportan nutrientes esenciales difíciles de obtener en dosis tan altas en otros alimentos, no todos los organismos responden de la misma manera cuando los comemos.
Y es que, las vísceras animales concentran una densidad de hierro, proteínas y vitaminas muy superior a los cortes de carne tradicionales. Sin embargo, su elevado contenido en colesterol, purinas y vitamina A exige un consumo que debe ser moderado.
Estas son las recomendaciones científicas para integrarlas con seguridad sin poner en riesgo tu salud metabólica, ya que saber exactamente qué aporta cada corte te permitirá tomar decisiones informadas sobre tu dieta diaria para cuidar tu salud y la de tu familia.
El superalimento olvidado de la gastronomía; nueva perspectiva
A diferencia de los cortes musculares tradicionales que solemos comprar en el supermercado, las vísceras integran los órganos internos de los animales, abarcando desde la lengua, el corazón y los riñones, hasta el hígado, las tripas o el seso. Aunque durante años fueron relegadas en la cocina occidental, la ciencia nutricional ha vuelto a poner el foco en ellas por su extraordinaria densidad de nutrientes a un costo accesible.
Las vísceras van más allá de los cortes tradicionales del supermercado. — Canva.
La principal ventaja metabólica de las vísceras radica en su biodisponibilidad. La dietista Julia Zumpano, de Cleveland Clinic, señala que los órganos animales ofrecen una concentración de vitaminas y minerales significativamente mayor que la carne magra habitual, lo que convierte a platillos tradicionales como el hígado encebollado o los caldos de hueso en auténticos concentrados de nutrición celular.
Por ejemplo, para quienes buscan combatir la fatiga o deficiencias nutricionales, el tipo de hierro presente en estos alimentos marca una diferencia fundamental, ya que la carne y los órganos contienen hierro hemo, la variante que el cuerpo humano absorbe con mayor facilidad. Según datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, una porción de 113 gramos de hígado de pollo aporta 10.2 miligramos de hierro, en comparación con los modestos 2.66 miligramos que ofrece la misma cantidad de filete de res.
Las vísceras tienen muchas vitaminas. — Foto: Cindie Hansen / Unsplash.
A esta riqueza mineral se suma un aporte masivo de vitaminas B6 y B12, fundamentales para la regeneración del ADN, la producción de glóbulos rojos y el mantenimiento del sistema nervioso. Asimismo, los corazones y riñones de res son de las pocas fuentes alimentarias ricas en ácido alfa lipoico, un potente antioxidante que protege las mitocondrias y ayuda a transformar los nutrientes en energía metabólica útil. Otros beneficios:
- Cuentan con una amplia gama de minerales esenciales como el magnesio, el selenio y el zinc, claves para el correcto funcionamiento de la tiroides y la cicatrización de heridas.
- Acumulan altas dosis de vitaminas liposolubles (A, D, E y K2) que el organismo almacena en sus tejidos para respaldar la visión, la densidad ósea y la respuesta inmunológica.
Los riesgos que debes tomar en cuenta de las vísceras
La ingesta de vísceras debe planificarse con moderación y criterio médico, pues la misma densidad que fortalece a un organismo sano puede resultar perjudicial para pacientes con ciertas condiciones preexistentes. El elevado contenido en colesterol y grasas saturadas de las vísceras exige cautela en personas con antecedentes cardiovasculares.
Las mujeres embarazadas deben tomar precauciones. — Canva.
Además, la alta concentración de purinas —compuestos orgánicos que al descomponerse generan ácido úrico— la convierte en un alimento a evitar para quienes padecen de gota o ácido úrico elevado. Por su parte, el exceso de vitamina A preformada (retinol) concentrado en el hígado representa un riesgo real de toxicidad fetal, por lo que las mujeres embarazadas deben omitir su consumo.
De igual forma, las personas con hemocromatosis (sobrecarga de hierro) o con riesgo de enfermedad por hígado graso no alcohólico y diabetes tipo 2 deben limitar estrictamente estas piezas en su dieta diaria.
Fuente: Gastrolab.
Por: Julia Castro.

