Uno de los nutrientes más importantes para el funcionamiento correcto de nuestro cuerpo es la vitamina D. Esta desempeña un papel fundamental
Uno de los nutrientes más importantes para el funcionamiento correcto de nuestro cuerpo es la vitamina D. Esta desempeña un papel fundamental en el organismo, contribuyendo a la absorción del calcio, ayudando a mantener el buen estado de los huesos y hasta participando en el funcionamiento del sistema inmune y los músculos.
Aunque nosotros podemos producirla de manera natural si nos exponemos al sol, esto no siempre es suficiente para alcanzar los niveles necesarios.
A menudo, pasar unos minutos bajo el sol puede llegar a cubrir gran parte de tus requerimientos diarios de vitamina D. No obstante, la cantidad de este nutriente que puede producir tu piel puede verse afectada por factores como la edad, la estación del año, tu tipo de piel, la ubicación geográfica e incluso detalles tan específicos como si te expones al sol a través de una ventana o directamente al aire libre, ya que hay materiales que pueden bloquear la radiación UVB necesaria para que tu cuerpo sintetice la vitamina.
Por todo esto, la alimentación tiene un rol muy importante como complemento para conseguir los niveles adecuados de vitamina D. Si tu organismo no está produciendo suficiente de este nutriente, puedes incorporar alimentos que te aporten esta vitamina, por ejemplo, pescados grasos, huevos o algunos productos fortificados, como los lácteos comerciales.
No obstante, también tienes la opción de recurrir a los suplementos de vitamina D. Estos no se deben consumir por cuenta propia, ya que se puede caer fácilmente en el exceso de la misma y ocasionar problemas de salud.
Los suplementos de vitamina D solo deben incorporarse a tu rutina bajo la recomendación y la guía de un profesional de la salud, quien te orientará sobre la dosis adecuada para tu caso específico.
Alimentos como el huevo pueden ayudarte a conseguir este nutriente. — Pexels / Ilustrativa.
Cómo exponerte al sol adecuadamente para producir vitamina D
La forma en la que recibes vitamina D al exponerte al sol también debe cuidarse. Es importante hacerlo de la manera adecuada para evitar problemas en tu piel y conseguir los niveles adecuados del nutriente.
Para favorecer la producción natural, los expertos recomiendan realizar un período corto de exposición al sol, de 10 a 20 minutos al día, procurando que las condiciones sean las adecuadas.
Generalmente, es más que suficiente dejar descubiertas partes de tu cuerpo, como los brazos, las piernas o la espalda, protegiendo bien el rostro para reducir el riesgo de daño.
El momento en el que realizas estas exposiciones también es importante. Aunque las horas de mayor intensidad solar son los momentos en los que más fácilmente podrás sintetizar la vitamina D, también es el horario en el que será más fácil que tu piel se dañe por la radiación.
Por ello, se aconseja aprovechar las primeras horas de la mañana o el final de la tarde. Además, es preferible realizar varias exposiciones breves durante la semana en lugar de permanecer períodos largos bajo el sol, ya que el exceso de exposición solar no se traduce en una producción mayor del nutriente y, además, corres el riesgo de sufrir quemaduras solares.
Si tu rutina diaria te mantiene la mayor parte del tiempo en interiores, vives en regiones donde la radiación UVB es limitada durante ciertas temporadas del año o utilizas protector solar de manera abundante, es posible que la exposición solar no sea suficiente para alcanzar los niveles adecuados de vitamina D. Por eso, es recomendable complementar tu alimentación con ingredientes que te brinden este nutriente, siempre considerando una dieta balanceada, equilibrada y variada que cubra también el resto de tus necesidades nutrimentales.
Fuente: Gastrolab.
Por: Rafael Maldonado.

